Los siguientes días pudimos evaluar con más detenimiento el estado del camión y comprobar el largo camino que teníamos por delante.
Una de las primeras dudas que teníamos en la cabeza era el estado del motor, afortunadamente un par de baterías y algo de Gasoil hicieron el resto, de nuevo después de más 10 años parado, el motor del PEGASO volvía a funcionar y su sonido nos permitía seguir soñando.
Un aspecto positivo ha sido la sencillez tanto mecánica, cómo del carrozado de este camión. Hemos trabajado de manera casi artesanal en su recuperación, apreciándose en seguida los primeros avances.
Se trataba de realizar una revisión profunda al camión de todos sus elementos mecánicos. Al mismo tiempo construir un carrozado sencillo y práctico que en caso de necesidad, pudieramos acceder rápidamente a cualquier parte del camión para revisar o reparar.






